Aveces mis mentiras no me dejan vivir.

Miento como respiro y respiro como me hundo en mi propia mentira. No soy quien digo que soy, y la falsedad es parte de mi vida diaria.

Me doy cuenta de problema, y lucho por no caer más en el, pero es muy difícil desprenderme de mi imagen ideal.

La atlética, la lista, la irónica, la sencilla, la graciosa, la buena... son mis mascaras favoritas. Las uso en cuanto puedo y son tan pocos los que saben que no soy así.

Pierdo poco a poco la confianza de quienes amo. Me convierto en un ser horrendo a los ojos de quien mis mentiras lastiman.

¿Como puedo parar esta manía?