Nací para vivir triunfando, para explorar una fortuna de cultura a cada paso que de. Vivo para mi labor y para rendir cuentas a quienes apoyen mi camino, para ayudar a quien lo necesite y quien no lo necesite también; existo como un ente inteligente, prospero y maduro con quien el universo se encuentra en paz.

Dios me ama y ama y a mi gente, a la gente que colinda a mi alrededor; tengo sueños y aspiraciones y puedo sobrellevar las situaciones a pesar de dolorosas que sean.

Mi único error fue... ser mujer.

¿Dónde está el respeto? ¿Dónde está la razón? ¿Dónde quedaron los valores, la moral, la misericordia, la humanidad?

Porque lloro cuando gritas, cuando insultas mi cuerpo, cuando deformas mi rostro a golpes, cuando el perdón ya no tiene valides y cuando resisto cada dolor que presenta mi alma.

Nacer mujer fue mi error, brindar mi vientre a un nuevo ser femenino es mi pena, pues conozco el dolor de tener senos, de sonreír aun y cuando la amargura no nos deje respirar, de ser sumisa, de ser el mueble de la casa.
¡Maldigo el momento en que se dicto que soy inferior! ¡Maldigo a quien suponga que puede golpearme! ¡Maldigo al hombre machista! ¡Maldigo a las mujeres que no hacen nada¡

¡Maldigo al racismo de género¡