Lo más hermoso de la vida, se coloca enfrente de mis ojos, para pasar desapersivida.

Prometo, con mi alma de testigo, que las delicias de una mañana luminosa, jamas pasaran por alto en mi corazón.

Prometo, con las manos extendidas, que el aire limpiara mis poros, para brindarme calor y paz interna.

Prometo, firmemente, que las horas, no pasaran en vano al curso de mis días.

Gracias Dios por una vida plena, por un cuerpo sano, por una familia hermosa y por hacerme tal cual soy.